La evaluación de los recursos didácticos



Es muy importante la evaluación de los materiales curriculares por parte del profesorado, convirtiéndose en imprescindible para un uso adecuado de éstos. Hay que recoger información sobre las características de los materiales y analizarla para poder tomar decisiones sobre cuáles de ellos con más adecuados pero también tomar decisiones sobre de qué manera se usarán en el aula. 

Esta evaluación es imprescindible para conocer si el material en cuestión es coherente con el proyecto curricular del Centro, si se adapta a contexto, si tiene rigor científico,… Aunque realizar esta evaluación puede parecer algo complejo, esta complejidad es la propia del hecho educativo y afrontar la complejidad requiere necesariamente de procesos de análisis y de reflexión. 

En el análisis y evaluación de los recursos didácticos se debe tener en cuenta varios aspectos de gran importancia. Empezaremos por el ámbito de análisis en función de las intenciones educativas. La intencionalidad es un rasgo característico de la educación escolar. Las decisiones curriculares tienen que poder justificarse en función de las intensiones educativas definidas. El análisis nos tiene que ayudar en la información sobre la adecuación de los contenidos que se desarrollan en el material de manera que podamos decidir si se requiere efectuar cambios, añadir o suprimir adaptaciones de contenidos,… Además hay que analizar cuáles son los valores y las actitudes que fomenta implícitamente el material. Este análisis es particularmente muy interesante ya que uno de los mecanismos básicos de aprendizaje d actitudes y valores es el aprendizaje de imitación de modelos y el material curricular lleva a determinados modelos. 

Otro ámbito de gran importancia es el análisis en función de los elementen favorecedores del aprendizaje. En este ámbito podemos analizar la coherencia de las propuestas del material con relación a los elementos que favorecen un proceso de aprendizaje de construcción personal y funcional. Para hacer más sencillo el análisis se pueden contemplar aspectos específicos. 

A título muy orientativo se pueden analizar los siguientes elementos: materiales informativos o de consulta; existencia de introducciones y organizadores previos que faciliten la conexión de los nuevos contenidos con los aprendizajes previos de cada alumnos; elementos facilitadores de la motivación; posibilidad de diferentes grados de lectura, diferenciando entre informaciones esenciales, complementarias y anecdóticas; existencia de síntesis y resúmenes que faciliten la comprensión del texto y finalmente materiales con propuestas de actividades.

 El análisis de las actividades que propone el material nos servirá para conocer qué aspectos están bien resueltos y qué tipo de actividades se tendrían que añadir o complementar para ayudar a que se den elementos que favorezcan el aprendizaje del  alumno. 

En el ámbito de análisis en función de la atención a la diversidad debemos prestar gran atención a la diversidad del alumnado, se trata de una cuestión clave. Aunque los materiales estandarizados tienen dificultades para construir medios especialmente facilitadores de aquella atención, hay que analizar si le permiten y si sugieren posibilidades en este sentido; propuesta de distintos niveles de objetivos y contenidos; de actividades complementarias, de ampliación y de refuerzo; de distintas posibilidades de actividades para el aprendizaje de un mismo contenido… Tanto en este ámbito como en los anteriores hay que buscar las justificaciones en la guía didáctica pero teniendo en cuenta que, en ocasiones, los materiales incluyen propuestas que sólo formalmente responden a algunas de las cuestiones señaladas pero que en realidad, no aportan nada nuevo a un enfoque bastante homogéneo que suele caracterizar a la mayoría de los libros de textos. 

Finalmente el último ámbito a tratar es el de análisis en función de los aspectos formales que se refiere a aquellos aspectos formales que no se hayan contemplado con anterioridad al analizar los ámbitos anteriores: diseño, precio,… Todos estos ámbitos cubren las grandes cuestiones a analizar: qué pretende enseñar el material, qué elementos favorecedores del proceso de construcción del aprendizaje incluyen, como contemplan un aspecto tan relevante como al atención a la diversidad, y cuáles son sus características formales. La evaluación incluye recogida y análisis de información pero también toma de decisiones. 

Estas decisiones deberían pensarse en el sentido de plantearse para qué es adecuado el material, para qué no lo es, y para qué lo puede ser siempre que se use de determinada manera. Proceder al análisis de materiales curriculares para tomar decisiones significa que decidimos profundizar en la reflexión sobre el sentido de nuestra acción educativa y sobre como entendemos nuestra profesionalidad. Como hemos estado comentando la evaluación y análisis de cualquier recurso didáctico o de los contenidos toma gran importancia, pero no tenemos que quedarnos ahí. Si a le damos importancia a la evaluación de un recurso también toma gran importancia la evaluación del alumno en el proceso de aprendizaje. Pero con la evaluación no se trata de “clasificar” a todos y cada uno de los estudiantes, sino más bien “valorar” o “descubrir” las posibilidades de cada uno de ellos con objeto de que se desarrollen al máximo así como sus limitaciones para poder salvarlas o compensarlas. Además, podemos decir que dentro del conjunto de acciones y actividades que conforman la práctica educativa, la evaluación es la que provoca mayor inquietud. 

La forma en que se plantea y desarrolla la evaluación, así como el sentido que se da a sus resultados, constituye un motivo de enfrentamiento entre los diferentes sectores de una comunidad educativa. Posiblemente, la causa de todo esto se encuentre en que existe confusión en torno al concepto de evaluación, a sus elementos y a sus funciones. Así, es frecuente comprobar como la evaluación se identifica única y exclusivamente con la calificación del alumnado; como la promoción de ciclo o curso se decide sin tener en cuenta más que las calificaciones; o como a la evaluación se le reconoce como finalidad sólo la de sancionar el aprendizaje realizado por el alumno. Solucionar esta problemática requiere mejorar el conocimiento sobre la evaluación, como paso previo para que pueda ser entendida y valorada como lo que se espera que sea, una herramienta que facilita el aprendizaje y que conduce a la mejora de los resultados educativos.

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Tendencias que van a influir en el futuro de la educación en el mundo

 



Justo hace un año el coronavirus llegó para cambiarnos la vida y una verdad indiscutible es que no se podrá retomar la educación como la conocíamos hasta 2019, en cualquiera de sus niveles o modalidades.

La realidad de la pandemia nos ha puesto a prueba en todos los ámbitos de nuestra vida personal, social y profesional. Nunca tanto como ahora habíamos tenido que mostrar nuestra resiliencia y capacidad de adaptación.

Sin lugar a dudas, la presencia del COVID-19 marcará un antes y un después en la educación. Justo hace un año el coronavirus llegó para cambiarnos la vida y una verdad indiscutible es que no se podrá retomar la educación como la conocíamos hasta 2019, en cualquiera de sus niveles o modalidades .

El confinamiento y la llamada nueva normalidad que estamos viviendo, donde hemos aprendido a convivir con los cuidados y precauciones impuestas por el nuevo coronavirus, han mostrado la gran brecha de acceso a la educación y los recursos que esta requiere para llevarse a cabo en cada país. Esta desigualdad de recursos, como el boom de Zoom, que separa a quienes tienen mucho de quienes tienen poco (e incluso de los que no tienen ninguna herramienta), nos ha obligado a pensar sobre las diversas formas de reducir esa brecha, particularmente en temas muy sensibles, como es la educación.
Tecnología necesaria para el trabajo en casa

Una parte de la población, por el tipo de trabajo que desempeña, ha podido trabajar o estudiar desde su hogar. Sin duda, ha sido un privilegio poder cumplir con la recomendación de permanecer en casa. Quienes han gozado de tal privilegio pudieron utilizar la tecnología en su máxima expresión, con el fin de cumplir con los compromisos laborales, académicos y personales de toda la familia, incluidos quienes todavía son alumnos en cualquiera de los niveles escolares hasta la universidad.

La educación remota de emergencia, en general, llevó a un necesario cambio de paradigma, el cual vimos en aplicación mediante clases sincrónicas y asincrónicas, en algunos casos por televisión (como sucedió en los países latinoamericanos, entre ellos México, Colombia y Argentina) y que fue diseñado por los profesores de diferentes grados. Asimismo, se puso en práctica el aprendizaje acelerado de los alumnos con diferentes formas de interactuar con los contenidos académicos, las videoconferencias y la entrega de resultados del trabajo académico estudiado.
La tecnología, un gran aliado

La tecnología ayudó en la comunicación diaria, la documentación, la mensajería, los intercambios de información y la protección de datos, entre otras cosas cuando de pronto, niños y adultos, papás e hijos, tuvieron que empezar a utilizar herramientas tecnológicas de apoyo educativo ofrecidas por empresas que poco conocían o que nunca en el pasado habían usado, e incluso, ni siquiera sabían de su existencia. Estas fueron de gran ayuda durante todo ese período de contingencia sanitaria. Fue así como la tecnología se ha presentado como un gran aliado, sin perder de vista la misión de cada organización educativa.

Muchas de estas herramientas o aplicaciones tecnológicas están relacionadas con las habilidades interpersonales, sobre todo las que tienen que ver con el autoaprendizaje, la jerarquización de información, la investigación, la realización de actividades, la entrega de pruebas, la asertividad digital y muchas más que han dado, en general, un mayor alcance al progreso del aprendizaje en el mundo virtual que experimentamos el año pasado y que, al parecer en parte, experimentaremos en este año 2021.

Los gigantes tecnológicos han puesto su atención en la educación para asegurar procesos de formación, con el fin de fortalecer habilidades particulares en los alumnos en un mundo conectado mediante Internet, así que seguramente pronto podremos esperar más y mejores herramientas en este ámbito.
Un cambio de paradigma

Lo mencionado con anterioridad es parte del cambio de paradigma que mencionaba al principio, porque es una transformación radical en la forma de comprender el término educación, además de que hace evidente un desplazamiento del monopolio de la educación formal en comparación con otras opciones educativas, por ejemplo, la oferta educativa de plataformas como LinkedIn o Google. Por cierto, este gigante de la tecnología, Google, hace unos meses anunció el lanzamiento de cursos equiparables a programas de estudios de carreras universitarias completas, pero que pueden tomarse a un costo mucho más bajo.
Diversidad e inclusión para que nadie se quede al margen

En este contexto, tan desafiante como interesante, aparecen grandes tendencias en el ámbito educativo, en todos los niveles y modalidades, algunas que empezamos a ver delineadas en el horizonte y otras que ya son muy evidentes. Todas para asegurar el aprendizaje de los alumnos y la continuidad del proceso educativo en un mundo con una transformación acelerada, pero con necesidades permanentes.

Estas son las tendencias educativas futuras:

Se consolidará el modelo híbrido o mixto. Por la pandemia, al volver a las clases presenciales, los días de la semana se dividirán para atender a grupos por partes, es decir, un día irán unos, otro día irán otros. De igual forma, se dará prioridad de asistencia a las clases que no son tan fáciles de tomar en línea, como las que tienen que ver con laboratorios o actividades físicas.

El aprendizaje o autoaprendizaje continuo llegó para quedarse. Desde antes de la pandemia, plataformas educativas como Coursera, LinkedIn y Future Learn (opción gratuita) vieron crecer la demanda de cursos que iban al ritmo de cada alumno, pero esto se ha acelerado por la pandemia. Aunado a ello, grandes instituciones educativas han realizado convenios con las más importantes plataformas para el aprendizaje de sus comunidades.
IoB (o Internet del comportamiento) se usará para predecir la susceptibilidad de consumir aprendizaje. La consultora Gartner resaltó en 2020 que el IoB permite asociar los comportamientos y determinar tendencias de consumo de los individuos. Para 2025, más de la mitad de la población mundial estará en al menos un programa de IoB.

La inteligencia artificial es un recurso ineludible en el actual contexto de remodelación académica. Mediante esta herramienta se busca consolidar el proceso de aprendizaje de los alumnos a través de un auxiliar pedagógico que contribuya en la atención de dudas en todo momento.

Ciberseguridad. Nunca antes los datos e intercambios de información de los usuarios de Internet habían estado tan expuestos, por lo cual el tema de ciberseguridad es materia de debate, tanto por la privacidad de datos de las personas, como por la seguridad cibernética per se.

Interconectividad. Como se dijo antes, el teletrabajo llegó para quedarse, propiciando que las funciones de las organizaciones se amplíen, y se consolide el cotrabajo, la atención personalizada, el uso de macrodatos y la seguridad de la información.

Nube distribuida. Si la nube ya estaba extendida en el mundo en todos los órdenes, esta pandemia la ha puesto en la cúspide. Para las organizaciones educativas es fundamental contar con el servicio de la nube, con el fin no sólo de almacenar información, sino de resguardarla en su totalidad y de defenderla de posibles ataques.

Operaciones en cualquier lugar. Es importante que las organizaciones educativas doten a sus comunidades de herramientas que les permitan trabajar donde sea, en cualquier momento, con los servicios y herramientas necesarias como pilares para asegurar la atención permanente.

En suma, en este año 2021 y en lo subsiguiente veremos la adaptación continua de las sociedades a este nuevo modelo educativo que develó la pandemia de la COVID-19. Con el objetivo de disminuir la brecha educativa, las organizaciones están trabajando para brindar a sus comunidades herramientas tecnológicas a fin de fortalecer el proceso de aprendizaje desde casa y a partir del modelo híbrido o mixto. Por tanto, las constantes en el ámbito educativo serán la adaptación, la innovación y la educación continua. /Fuente: entrepreneur.com

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Uso didáctico de youtube



Desde su creación en 2005, YouTube se ha ido convirtiendo en una de las mejores plataformas para compartir contenidos de todo tipo. Una de las últimas tendencias se centra en la educación, con tutoriales de temáticas tan dispares como idiomas, matemáticas, química, cocina e incluso materias más singulares como la papiroflexia. Sus vídeos arrasan en la plataforma y acumulan cientos de suscriptores y visualizaciones. Este hecho ha convertido a YouTube en una herramienta de gran valor tanto para docentes como para alumnos, que buscan resolver sus dudas de una manera amena y rápida.

Claves para crear vídeos en YouTube para la educación

Conoce a tu público: Antes de comenzar a grabar tus vídeos, plantéate a quién quieres dirigirte. Será necesario que tengas muy clara la edad y el nivel educativo de quienes van a ver tus vídeos. En definitiva conocer preferencias y motivaciones de tus alumnos.

Brevedad: Evita que el alumnado pierda interés y ayuda a centrar la atención en un único tema, lo que facilitará el acceso a la información que se quiere transmitir.

Cuida los detalles: Asegúrate de que tanto el guion como la puesta en escena son correctas antes de grabar y sobre todo antes de subir el vídeo. Un vídeo cuidado será mucho más atractivo. También deberás tener en cuenta la calidad de la imagen y del sonido.

Aprende de tus alumnos : El feedback que recibas de ellos, tanto en las visualizaciones como en los comentarios, te ayudará a pulir los detalles que no funcionen y a mejorar tus vídeos.

Creatividad: YouTube ofrece una gran libertad creativa a los docentes. Aprovechar las posibilidades del medio para ofrecer contenido atractivo y entretenido ayudará a aumentar el número de visualizaciones por muy denso que sea el contenido.


Por lo tanto, una de las mejores herramientas TIC  que contamos es la web es YouTube, ya que contar con una plataforma de videos accesible hace que la enseñanza pueda ser más didáctica. Además tenemos canales de todas las especialidades y proliferan docentes explicando en video sus asignaturas.

¿Qué herramientas conoces que pueden ser útil para interactuar de manera eficaz en YouTube?

En este artículo  vamos a comentar diferentes herramientas que puedes tener en cuenta.



ytcutter.com/es/ es un servicio  que nos ayudan a editar los videos que escojamos, recortando solo aquellas partes que son de nuestro interés. Por ejemplo, tenemos un video de 7 minutos donde solo nos interesa mostrar a nuestros alumnos un fragmento de dos minutos. Con estas herramientas (aunque tiene diferentes métodos) podremos editarlos sin problemas.

Por otro lado, si lo que necesitamos es visualizar videos con nuestros alumnos en tiempo real estando en distintos lugares, podemos utilizar Watch2gether. Es una herramienta que nos permite sincronizar todo un grupo para ver un video online, contando con un chat para intercambiar ideas.

Una herramienta más compleja, si deseamos insertar un video en nuestro blog es Embedplus. Nos permite incorporar muchísimas funciones, como escoger el momento del inicio del video, agregar zoom, poder realizar anotaciones, reproducirlo en cámara lenta, entre otros.

En otras ocasiones, necesitamos combinar varios videos y crear uno solo, para ello contamos con DragonTape. Solo tenemos que seleccionar las URL de los videos que nos interesa y en la interfaz de este servicio web realizamos la edición de manera muy simple, creando un solo enlace para compartir.

Si no queremos que nuestros alumnos se distraigan con las propagandas de YouTube podemos recurrir a ViewPure que nos mostrará una interfaz completamente limpia de sugerencias y comentarios, centrándose solo en el video. Otras opciones con el mismo propósito es Safeshare, que al igual que la propuesta anterior, solo tienes que pegar el link del video.

Un servicio web que me gusta muchísimo es WeVideo, que nos permite editar un mismo video en tiempo real de manera colaborativa con diferentes personas. Y por supuesto, puedes contar con las herramientas que te brinda el mismo YouTube para editar y agregar efectos aquí te compartimos un video donde muestra qué puedes lograr.

  Uno de los mejores cursos online es "edición de video con photoshop CS6". Puedes ver su descripción y características aquí 

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Guía de buenas prácticas educativas

 



La sociedad del conocimiento en la que nos encontramos, aunque suene paradójico, no pretende, como meta final, trasmitir conocimientos, sino más bien navegar en este universo utilizando habilidades y destrezas que permitan la utilización de ese conocimiento aplicado a unos fines construidos socialmente; en otras palabras, formar a ciudadanos y ciudadanas competentes en el uso del conocimiento, por ello, las competencias se han situado en elementos de adquisición educativa prioritaria. La Consejería de Educación de Andalucía presentó en 2012 una Guía muy interesante sobre buenas prácticas y que publicamos en este artículo.

La educación requerida por la sociedad ha de intervenir sobre las futuras generaciones centrando sus esfuerzos en la adquisición de “competencias básicas” que permitan al alumnado alcanzar el éxito personal, social y, por ende, educativo. Desde que los organismos nacionales e internacionales dedicados a la evaluación de los sistemas educativos, de las prácticas docentes y de los aprendizajes del alumnado, han optado por valorar no tanto el conocimiento de contenidos académicos como la adquisición de competencias para aplicar dichos conocimientos a su vida, las reformas se han aplicado en la implementación de estas “competencias básicas” en sus sistemas nacionales con el fin de capacitar al alumnado en la mejora significativa de la funcionalidad de los aprendizajes. 

“En general, en el debate educativo puede constatarse un cambio de mentalidad en el que nos alejamos de los conocimientos aprendidos de memoria y se prefieren las competencias y calificaciones que ya no se pueden adquirir en un proceso lineal, sino en un proceso de aprendizaje integrado que tenga en cuenta las posibilidades de transferencia de conocimientos, la inclusión de temáticas complejas, el aprendizaje cooperativo, etc.

 La aplicación de nuevos escenarios didácticos que mantengan un equilibrio, en demasiadas ocasiones inestable, entre contenidos académicos y competencias básicas, genera en el profesorado abundantes e importantes dudas sobre su importante labor docente. Específicamente, el profesorado demanda el conocimiento de modelos que orienten su función didáctica hacia la “enseñanza por competencias básicas”. Es decir, necesita conocer “buenas prácticas” docentes para el desarrollo en el aula de las competencias básicas del alumnado

 Las buenas prácticas son experiencias consideradas ejemplares que orientan la acción educativa apoyada en acciones ya realizadas. Pero la buena práctica no es una práctica singular, no debe confundirse buena práctica con práctica espectacular o llamativa. A menudo existen prácticas irrepetibles que solamente se pueden dar en un contexto determinado y no pueden “exportarse” a otros centros cuyas características difieran sustancialmente de aquellas que la propiciaron. Por tanto, la buena práctica es solamente un modelo y cada contexto exige una adaptación concreta. 

Las adaptaciones deben conservar, sin embargo, los principios esenciales de la buena práctica original. ¿Cómo podemos entender que una práctica es buena para servir de modelo a otras prácticas? Evaluándolas. Y los criterios a utilizar pueden construirse sobre las siguientes cuestiones (Miguel Calvillo, CEP Córdoba): - ¿Consigue los objetivos del modelo propuesto? - ¿Implica varias competencias de manera natural, integrándolas en la realización de una tarea que resuelva situaciones o problemas? - ¿Es accesible, ejecutable y soluciona problemas?

Guía sobre buenas prácticas docentes from Consejería Educación .2012. Junta Andalucía

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Digitalización acelerada en las universidades como consecuencia de la pandemia

 

La transición digital debe ser prioridad
Aprendizajes para el período post Covid-19
  • Aprovechar la apertura y entusiasmo por la educación en línea.
  • Planear un proceso de digitalización a la medida para cada institución, buscando desarrollar resiliencia ante futuras crisis y aprovechar las oportunidades de las nuevas tecnologías.
  • Explorar decididamente alianzas con actores no tradicionales, por ejemplo, los bootcamps de formación digital o las grandes empresas de tecnología.
  • Estrechar lazos con los sistemas locales de emprendimiento e innovación.
Iniciativas pioneras

Un año atrás con la llegada del COVID-19, más de 23 millones de estudiantes y 1,4 millones de profesores fueron afectados por la suspensión de las clases presenciales en los campus universitarios de todos los países de América Latina, según estimaciones de la Unesco. ¿Pudieron las universidades adaptar rápidamente sus mecanismos operativos y pedagógicos para funcionar en línea de forma efectiva? ¿Cuáles han sido los principales desafíos? ¿Qué lecciones deja la pandemia a las universidades latinoamericanas?

Antes de ensayar algunas respuestas, es importante mencionar que la emergencia sanitaria se ha dado en un contexto de retos competitivos a los cuales las instituciones de educación superior ya se venían enfrentando, producto del cambio tecnológico acelerado en la sociedad y la economía. Ya para nadie es extraño que la tecnología ha venido redefiniendo los oficios y puestos de trabajo, permeando a todas las ocupaciones y provocando cambios en los tipos de habilidades y conocimientos requeridos, así como en los modos de enseñar y aprender. Tampoco es desconocido el crecimiento exponencial de contenidos educativos en Internet que están disponibles para todas las personas con acceso a la red.


Asimismo, las universidades han venido observando un incremento de competidores con la aparición de nuevos modelos para la educación en línea tales como Coursera, Crehana o Platzi, la entrada de universidades corporativas abiertas al público con una oferta de cursos tecnológicos como Amazon University y el surgimiento de startups educativas especializadas en la formación rápida e intensiva en habilidades digitales avanzadas, también conocidas como bootcamps de programación.

Teniendo en cuenta estos factores y buscando responder a las preguntas anteriormente planteadas, el BID organizó en Costa Rica, el 10 y 11 de marzo pasado, un foro virtual denominado “Digitalización acelerada: lo que la pandemia le enseñó a la educación”, cuyo segundo día estuvo centrado en las universidades y en nuevas modalidades de educación disruptiva.

En la presentación central del evento, Juan Carlos Navarro, asesor senior de la División de Competitividad, Tecnología e Innovación del BID, se planteaba, a partir de lo vivido en el primer año de pandemia, ¿cómo se adapta la universidad latinoamericana al rápido cambio tecnológico y económico? Una de sus conclusiones principales: “la transición digital de las universidades es un tema urgente”.

La evidencia parcial disponible nos indica que, durante la pandemia, la principal barrera para el aprendizaje en línea no fue la falta de conectividad o de dispositivos digitales por parte de los estudiantes universitarios, independientemente de su nivel socioeconómico. El hecho más resaltante es que ha habido una diferencia notable entre las universidades bien preparadas, las mínimamente preparadas y las nada preparadas para la transición a la enseñanza en línea.

Adicionalmente, si bien las autoridades universitarias reconocieron rápidamente la necesidad de explorar nuevos caminos pedagógicos, en medio de la crisis lo que aconteció fue que la gran mayoría de la instrucción en línea reprodujo la entrega de clases presenciales a través de las plataformas digitales de videoconferencia como Zoom, Microsoft Teams o Google Meet. Sin embargo, aunque la mayoría de los profesores universitarios recibieron entrenamiento en el uso este tipo de plataformas, la capacitación en metodologías de enseñanza online fue escasa o nula.

Ante el escenario complejo de cambios económicos y revolución digital que estamos viviendo, ¿cuáles son los riesgos y oportunidades para las universidades latinoamericanas en el periodo post Covid-19? Todo apunta a que es necesario capitalizar los aprendizajes del 2020 y competir desarrollando nichos y explotando oportunidades. Entre estas podemos mencionar:

No obstante, no debemos perder de vista los riesgos que existen tanto para las universidades como para la política pública. En el caso de las universidades, el riesgo de la complaciente vuelta a lo de siempre, en la forma de un abandono de la experiencia en línea y los aprendizajes adquiridos en este último año. Del lado de la política pública, el riesgo de falta de conectividad y acceso a computadoras en las universidades, así como la carencia de asistencia técnica y presupuestaria en las universidades pequeñas y medianas que impedían el desarrollo de la enseñanza en línea antes de la emergencia, sofocando la innovación. Otra amenaza es mantener la concepción de que las carreras universitarias tal como las conocemos son el único camino para obtener habilidades avanzadas, cerrándose a la ola de disrupción que está ocurriendo al margen de las universidades.

Algunos de los protagonistas de esta ola de innovación educativa compartieron sus experiencias durante del evento virtual del BID. A continuación, mencionamos sus proyectos e iniciativas y resumimos sus reflexiones.

Para Angélica Natera, directora ejecutiva de Laspau, tres aprendizajes valiosos para las universidades son dar prioridad a generar las competencias requeridas para la empleabilidad, ser capaces de aprender a reaprender o tener apertura para repensar lo que se enseña, y reconocer que la tecnología tiene el poder de eliminar fronteras, pero también de abrir brechas de desigualdad.  En este contexto iniciativas como Technological Frontiers, de Laspau y Microsoft, buscan generar un espacio para articular diferentes sectores de la sociedad para empoderar a las universidades para acelerar la adopción de tecnologías y convertirse en agentes de cambio.

De la misma forma, proyectos colaborativos como MetaRed, la red de Fundación Universia para temas de digitalización universitaria, una red de redes de responsables de tecnología de información de universidades públicas y privadas de Iberoamérica que buscan compartir mejores prácticas, casos de éxito y realizar desarrollos tecnológicos colaborativos que apunten a la transformación digital de las universidades. Tomás Jiménez, coordinador global de MetaRed, destacó el trabajo que viene realizando con los rectores de las universidades de la región producto del Diálogo Virtual con Rectores de Universidades Líderes de América Latina, organizado por el BID y Universia Banco Santander. Como resultado de este diálogo, se creó, junto con el BID, un curso online para rectores que les ayudó a desarrollar planes de transformación digital para sus universidades.

Otro ejemplo que pudimos conocer es del Gobierno de Costa Rica y su programa que otorga becas completas para cursos de programación de tres a cuatro meses con dos reconocidos bootcamps: 4 Geeks Academy y Desafío Latam. Se trata de una iniciativa del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Telecomunicaciones (MICITT), en el marco de un programa financiado por el BID, que pudo capacitar en medio de la pandemia a más de 200 costarricenses. Federico Torres, viceministro de Ciencia y Tecnología del MICITT, y Vanessa Gibson, directiva de la Coalición Costarricense de Iniciativas de Desarrollo (CINDE), organización aliada en esta iniciativa, destacaron que la apuesta por los bootcamps se debió al potencial transformador de esta metodología disruptiva para la formación de habilidades, la relevancia del sector TIC en el país (6% del PIB) y la demanda del sector privado por contar con talento humano capacitado. A partir de esta primera experiencia exitosa, MICITT y CINDE lanzaron una segunda convocatoria de becas en abril de 2021.

Marcelo Ricigliano y Diego Arias, directores de 4Geeks Academy y Desafío Latam respectivamente, coincidieron en que la motivación de su lado para participar en el programa del MICITT fue que el objetivo estuvo bien planteado y que el gobierno conocía la metodología de los bootcamps, así como las necesidades de las personas interesadas en la capacitación. Como el programa empezó antes de la pandemia, uno de los retos más importantes del proceso fue la adecuación de la convocatoria y la propia metodología de los bootcamps al formato virtual, lo cual se logró con éxito.

El caso de Costa Rica es un ejemplo que normalmente no sucede en otros países de la Centroamérica. El ofrecimiento de becas del estado a estudiantes para capacitarse con bootcamps de programación en otros países es casi imposible. Costa Rica fue el uno de los primeros países de América Latina y el Caribe en hacer esto posible.

Son numerosos los retos y aprendizajes que la pandemia deja a las universidades y a programas disruptivos.. Un aspecto fundamental es reconocer que la transición digital de las instituciones de educación superior latinoamericanas es un asunto prioritario. Todo lo aprendido durante el 2020 debe llevar a una efectiva transformación digital de las universidades, a la continuidad de programas disruptivos como los bootcamps y a repensar permanentemente la formación de talento en un mundo cambiante.

Fuente: iadb.org /redem.org

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De las aulas a los espacios globales del aprendizaje

- Otra educación ya es posible: Una introducción a las pedagogías alternativas

El gran reto de la evaluación

 


    Uno de los grandes retos actuales del sistema universitario son los procesos de evaluación. Si bien este tema siempre ha sido objeto de controversia, los instrumentos que utilizamos para evaluar ¿realmente tienen la capacidad de capturar el proceso de aprendizaje del alumno? Y más aún, ¿el nivel en que ha profundizado?

Si bien la elección de un sistema u otro es ya de por sí es complicada, el contexto actual de pandemia ha puesto otra vez este tema en el epicentro del debate. Una clara evidencia son los muchos foros, seminarios, cursos y formaciones “exprés” que las universidades (generalmente a través de sus institutos de ciencias de la educación) han puesto a disposición del profesorado (complementado la ya habitual oferta para la mejora de la docencia), en su intento de aportar alternativas y señalar posibles directrices.

En un post de hace un año, María del Mar Camacho planteaba la nueva realidad de la docencia online y la complejidad de implementar un sistema de evaluación en remoto que fuese relevante, adaptable y fundado en los principios de integridad y justicia académica. Precisamente este último punto ha sido el gran desafío. Todos sabemos de casos (si es que no son nuestros) de deshonestidad por parte de los alumnos, tal y como apuntaba Neila Campos en una entrada reciente. Justo ahora que se cumple poco más de un año del inicio del confinamiento, es buen momento para reflexionar sobre lo que hemos aprendido.

¿Qué significa evaluar?

Para poder llegar a alguna conclusión lo primero que debemos hacer es plantearnos el significado de la evaluación. Dado que la educación trata de producir un cambio en el sujeto (de conocimientos, competencial, de actitud), la evaluación debería consistir en poder medir estos cambios y valorar si lo que observamos está en consonancia con los objetivos formativos que nos habíamos planteado al inicio del proceso de enseñanza-aprendizaje. En otras palabras, se trata de comparar el nivel alcanzado por el alumno en relación con unos estándares.

Existe el riesgo, sin embargo, de considerar la evaluación como un fin en sí misma. En realidad, la evaluación no debería ser más que un instrumento al servicio de la comunidad educativa.

Un programa docente, por su parte, debería estar diseñado de tal manera que el alumno no pudiera terminarlo sin haber aprendido. Las actividades que lo integran deberían asegurar que si un alumno las completa, cuando llegue el final de curso habrá aprendido, habiendo así alcanzado los objetivos formativos. Esta debería ser la aspiración de todo docente al diseñar una asignatura.

Este hecho implica incorporar en las asignaturas un sistema de evaluación (o retroalimentación) cuya finalidad es la de informar a los alumnos de sus aciertos, errores o lagunas. Así mismo debería facilitárseles las herramientas, mecanismos y materiales necesarios para que puedan superar las deficiencias detectadas y poder llegar a los resultados de aprendizaje previstos. Por otro lado, la información recabada debería iniciar un proceso de reflexión en el profesorado que le permita reajustar las actividades formativas en función de los avances de los alumnos.

Los últimos cambios

No cabe duda de que la evaluación es uno de los temas que más preocupa a la comunidad universitaria (p.ej., docentes, alumnado, gestores educativos, etc.). No hay más que ver la gran cantidad de normativas académicas y debates en los que se intenta llegar a un consenso para regularla. Sea cual sea el método de evaluación, debe asegurarse que la información que se da al alumno sobre su progreso es significativa, en el sentido de que le aporta una crítica constructiva sobre su proceso de aprendizaje y le orienta sobre cómo mejorar.

La implantación del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) y en particular la adopción del sistema europeo de créditos (ECTS) ha sido un estímulo magnífico para revisar los métodos docentes y de evaluación. Así mismo, la actual situación de pandemia con una docencia online y/o híbrida ha vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre el verdadero objetivo de la evaluación y a cuestionar la idoneidad de los métodos actuales.

Tendencias actuales en los sistemas de evaluación

El concepto de evaluación ha evolucionado y sigue evolucionando en consonancia a los cambios que se producen en el proceso enseñanza-aprendizaje. La tendencia actual pasa por un aprendizaje centrado en la figura del estudiante, en el que se pretende que el alumno sea cada vez más consciente de su propio progreso.

La consecuencia de esta aproximación es la introducción de metodologías activas en las que el alumno asume el papel de protagonista y el profesor adopta un rol secundario como facilitador del aprendizaje. A su vez, estas metodologías requieren de un seguimiento continuado del alumno, tanto de sus esfuerzos y progresos dentro del aula como fuera. Es así como nos encontramos ante una evaluación que es continuada a lo largo de todo el proceso educativo (o dentro de una asignatura) y que obliga al profesorado a no focalizarse únicamente en lo que el estudiante aprende, sino también en cómo lo aprende.

Tipos de evaluación

El debate está servido, y las opciones de evaluación son múltiples:

  • Diagnóstica: permite conocer en qué grado los estudiantes dominan o conocen un determinado aprendizaje antes de iniciar el trabajo en él. Su uso es especialmente interesante para, una vez se conoce cuánto saben los alumnos, adaptar el proceso de enseñanza a sus necesidades.
  • Formativa: tiene lugar durante el proceso de enseñanza-aprendizaje. Este tipo de evaluación aporta información sobre las dificultades pero también los progresos de los estudiantes. A partir de aquí, el docente debería reorientar su estrategia docente y hacer los ajustes necesarios para asegurar que una vez terminado el periodo formativo, los estudiantes son capaces de alcanzar los objetivos de aprendizaje.
  • Sumativa: evalúa procesos de aprendizaje terminados. Se trata de certificar, generalmente mediante una calificación, los aprendizajes logrados por los alumnos.

Cada una de ellas tiene sus ventajas e inconvenientes, no habiendo una mejor que otra. A su vez, se pueden articular de formas diversas en función de a quién le recae la responsabilidad de efectuar dicho ejercicio de evaluación (i.e., al propio alumno, a los compañeros, al profesor, a un agente externo). La dificultad recae en encontrar un equilibrio en su uso combinado y priorizar una u otra según el tipo de actividad y el propósito de la misma.

Interrogantes clásicos sobre el sistema de evaluación

Llegados a este punto, nos debemos preguntar: ¿Qué queremos evaluar? ¿Por qué queremos evaluar esto? ¿Qué instrumentos tengo para ello? ¿Me permiten estos instrumentos “medir” bien el desempeño del alumno? ¿Cuándo tengo que evaluar?

Qué evaluamos

Las respuestas a las dos primeras preguntas las deberíamos encontrar en los resultados de aprendizaje que persigue la asignatura en cuestión. Esto incluye no solo evaluar los contenidos relacionados con las competencias técnicas, sino también otros aspectos que forman parte del proceso de aprendizaje:

  • la destreza del alumno al aplicar los conocimientos aprendidos,
  • cómo resuelve los problemas, cómo expone las ideas,
  • cómo analiza, valora y toma decisiones en un entorno profesional, etc.

Es decir, el nivel de domino de las competencias transversales. Sin duda alguna la concreción de un sistema de evaluación es complejo, y debería incorporar distintos tipos de evidencias para no perder información sobre el proceso de aprendizaje de los estudiantes.

Cómo evaluamos

Encontrar respuesta a las preguntas tres y cuatro ya es más complicado. ¡No será por instrumentos! Si para una docencia presencial ya teníamos multitud de opciones, las alternativas se multiplican cuando nos movemos en un entorno online.

Sea cual sea el formato de impartición de la docencia, lo importante es alinear la evaluación con las metodologías docentes empleadas. Cada actividad formativa que se realiza dentro y fuera del aula debe tener un propósito y es necesario determinar si al llevarla a cabo conseguimos el propósito que nos habíamos marcado. No digo que tengamos que calificar todas y cada una de las actividades, pero sí incorporar mecanismos que nos permitan recoger información.

En este sentido la evaluación formativa puede ser más que suficiente. Al elegir un instrumento deberemos preguntarnos si su uso garantiza la obtención de información válida y fiable, intentando reducir al máximo el margen de error en los datos que nos proporcione.

De los comentarios anteriores se desprende que la cronología de la evaluación está íntimamente ligada con el proceso formativo, por lo que no puede ejecutarse en un momento puntual. Podemos mantener una evaluación al final del periodo pero necesitamos introducir mecanismos durante el proceso para ir contrastando el nivel de aprendizaje alcanzado.

Conclusiones

Para que la evaluación sea significativa debemos entenderla en su amplio contexto, y cuando se piense en su diseño vincularla tanto a los resultados de aprendizaje esperados como a las actividades formativas que se seguirán a lo largo del curso. No hay fórmula mágica, pero sí podemos tener en mente el triángulo objetivos-metodología-evaluación, donde cada uno de los vértices conecta con los demás.

Una evaluación debe ser útil, es decir, que aporte información sobre los puntos fuertes y débiles y proporcione orientación para la mejora. También debe ser viable. Aquí entra en juego el contexto de cada asignatura, los recursos de los que se dispone y la posibilidad de ponerla en práctica.

Finalmente, pero no por ello menos importante, la evaluación debe ser ética, en el sentido que haya transparencia por los dos lados: el alumno no realiza acciones fraudulentas para falsear lo que pretende demostrar que sabe y el profesor califica las pruebas de evaluación en base a unos criterios públicos y previamente discutidos con los alumnos.

Un último apunte. A la hora de diseñar un sistema de evaluación hay que pensar en cómo será el día a día de los alumnos una vez graduados y se desempeñen en su entorno profesional. Ciertas profesiones requieren que los egresados tengan la capacidad de recordar mucha información (p.ej., abogados, médicos). Sin embargo, en otras disciplinas primará la capacidad de saber buscar información y actualizarse constantemente porque la tecnología avanza rápido y los conceptos o herramientas quedan obsoletos en poco tiempo. En otras palabras, no debemos juzgar de forma tajante ciertas estrategias evaluativas (hacer/no hacer examen final, incluir un examen tipo test, etc.). Nuestro deber como profesores es “entrenar” a nuestros alumnos para que su desempeño profesional responda a las demandas de la sociedad.

Fuente: Jasmina Berbegal Mirabent . Universitat Internacional de Catalunya

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Pedagogía para el alumnado culturalmente diverso

 


La Educación Culturalmente Relevante (ECR) es una pedagogía que reconoce la importancia de incluir los legados culturales del alumnado en todos los aspectos del aprendizaje.

Se trata de un enfoque poco o nada conocido y constituye una oportunidad para potenciar significativamente el éxito de los y las estudiantes culturalmente diversos/as.

La cultura es fundamental para el aprendizaje. Desempeña un papel no solo en la comunicación y recepción de información, sino también en la configuración del proceso de pensamiento de grupos e individuos. Una pedagogía que reconoce las culturas presentes en el aula ofrece un acceso pleno y equitativo a la educación de todos el alumnado.

;Pero ¿por qué debemos abordar la diversidad cultural en el aula? A medida que más y más estudiantes de diferentes orígenes pueblan las aulas y aumentan los esfuerzos para identificar métodos efectivos para enseñar a población escolar cultural y lingüísticamente diversa, se intensifica la necesidad de enfoques pedagógicos que sean sensibles a esa diversidad.

Las aulas culturalmente plurales requieren que los y las docentes enseñen a estudiantes de diferentes culturas, idiomas, habilidades y muchas otras características. No faltan, de ningún modo, argumentos que justifiquen la paulatina necesidad de un modelo pedagógico como este, a la luz de ciertas tendencias sociales y culturales de la modernidad, la creciente globalización económica, el desarrollo de la sociedad digital, la seducción por el impulso de las competencias individuales y la exclusión de colectivos y grupos cada vez más vulnerados en sus derechos.

Una pedagogía culturalmente sensible

Para enfrentar estos desafíos, los/as docentes deben emplear no solo una pedagogía teóricamente sólida sino también culturalmente sensible, creando una cultura en el aula donde todo el alumnado, independientemente de su origen cultural y lingüístico, sea bienvenido y apoyado y se le brinde la mejor oportunidad de aprender.

Para muchos estudiantes los comportamientos requeridos en la escuela (por ejemplo, sentarse en el asiento y solo hablar cuando se les solicita) y los tipos de discurso (directo o indirecto) contrastan con la cultura del hogar y con sus prácticas lingüísticas.

Para aumentar la calidad de la escolaridad del alumnado, y en concreto su éxito académico, es imperativo que los/as docentes ayuden a los estudiantes a superar esta discontinuidad entre el hogar y la escuela como medio para favorecer su inclusión social y educativa, en condiciones de igualdad y de ciudadanía.

Orígenes de la ECR en EE UU

La ERC apareció en Estados Unidos en los 90. Se trata de una estrategia pedagógica que contribuye a la literatura alrededor de la educación intercultural, recibiendo múltiples denominaciones, tales como “pedagogía culturalmente apropiada”, “congruencia cultural en la instrucción”, “educación culturalmente responsable/sensible” o “culturalmente sostenible”.

Pretende dar respuesta a la mejora en el rendimiento académico del alumnado culturalmente diverso y para ello cuestiona la enseñanza tradicional.

Propone aumentar la relación entre la cultura de la escuela, lo que se aprende en ella, y la cultura de los hogares, es decir, los conocimientos que se traen desde casa. La falta de conexión entre ambos podría explicar el fracaso escolar en determinados colectivos culturales por la infravaloración, incluso rechazo o desconocimiento, que tiene la cultura escolar sobre las múltiples formas de vida y cultura del alumnado.

Para ello, la ERC da espacio y tiempo en el currículum, incluyendo las experiencias y conocimientos del alumnado, y lo hace teniendo en cuenta su cultura y su identidad.

El supuesto es que, si la organización de la actividad escolar se acerca a la experiencia y formas de vida del alumnado, se reconoce su bagaje cultural, se facilita la conexión escuela, familia y entorno social, optimizando el compromiso y sentido del contexto educativo escolar y lo que en él se hace.

La ERC implica en el/la docente un cambio de mirada que lleva a cuestionarse sus actitudes: ¿Considera que el alumnado culturalmente diverso viene con un déficit cultural que la escuela debe cubrir, o valora el bagaje cultural/lingüístico del alumnado como una aportación al currículum? Además, debe reflexionar sobre su forma de enseñar, cómo planifica la actividad docente y cómo evalúa.

Las “madres” de esta pedagogía

En este campo de trabajo destacan principalmente dos investigadoras: Gloria Ladson-Billings y Geneve Gay. Para la primera, la ERC es aquella educación “que empodera intelectual, social, emocional y políticamente a los estudiantes mediante el uso en la enseñanza de sus referentes culturales”. Por eso, ponía énfasis en cómo y por qué las creencias del profesorado, su sentido ético y sus ideas sobre la docencia son factores sustantivos en la acogida que dispensan a los estudiantes culturalmente diversos.


En conclusión, la ECR plantea la necesidad de crear nuevos enfoques pedagógicos, éticos y de pensamiento didáctico sobre cómo la diferencia cultural debe transformarse en deferencia hacia el otro. Este enfoque supone ir más allá de la educación compensatoria y de la perspectiva del déficit al reconocer una riqueza intrínseca a las personas, más allá de su condición lingüística, económica, religiosa que, en ocasiones, suelen ser invisibles para la cultura escolar.

Además, la ECR es una invitación a romper el enfoque etnocéntrico de la enseñanza, a considerar que el alumnado aporta fondos de cultura y a empapar a la comunidad educativa de los mismos. Fuente: theconversation.com

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Anotaciones para elaborar una programación didácticas de ESO y/o Bachillerato



Incluimos aquí algunas recomendaciones , anotaciones y/o sugerencias para elaborar tu programación didáctica

Elementos básicos del currículo

1.- OBJETIVOS GENERALES



Partiendo de los Oficiales del RD, y aplicando criterios del Proyecto Curricular de Bachillerato /ESO  –si existen-, contextualizarlos (dentro de la exposición del general, “sacar aquello que entendemos más próximo a nuestro centro”).


2.- CRITERIOS DE EVALUACIÓN.



Al igual que los Objetivos, sería conveniente contextualizarlos siguiendo los Criterios del Proyecto Curricular de Bachillerato/ESO. Incluso deben relacionarse con los Objetivos Generales, es decir, señalar qué criterio/criterios, nos permiten conocer qué objetivo/objetivos se han conseguido

3.- CONTENIDOS


Inicialmente deben recogerse resumidos, para luego estructurarlos en sus ámbitos –conceptuales,. procedimentales, actitudinales-. Es conveniente relacionarlos con el/los Objetivos Generales. Posteriormente se concretarían mucho más en los Diseños de las Unidades Didácticas, las cuales deberían recoger la Temporalización, es decir, cuando las vamos a impartir.

También es imprescindible, señalar los que se consideran Mínimos, bien de tipo general bien por Unidades Didácticas, para superar la materia



4.- METODOLOGÍA



Aquí se recogerán principios generales metodológicos, técnicas y estrategias de enseñanza a utilizar, agrupamientos, recursos didácticos necesarios, etc, siguiendo las bases para el establecimiento, concreción y desarrollo de los currículos de Bachillerato/ESO  en la Comunidad Autónoma de referencia

Es aconsejable basarse en la Significatividad (aplicación a en la vida diaria de los aprendizajes), así como en el constructivismo (aprender sobre lo aprendido). En función de ellos se señalaran los estilos de enseñanza.


Elementos complementarios de la programación.-


5.- PROCEDIMIENTO DE EVALUACIÓN



Señalaran  aquí, primeramente, (el camino) las evaluaciones previstas en el Proyecto Educativo del Centro, los planteamientos generales para tu Materia, de Inicial, Formativa y Sumativa, así como los sistemas de recuperación que vas a utilizar. Si evaluarías las Unidades Didácticas, al final de cada una, o al final de cada trimestre, si harías tomas de control entre evaluaciones, etc.

También recogerás los procedimientos especiales para aquellos alumnos que hayan perdido el proceso normal de evaluación por exceso de faltas a clase, por estar enfermos, etc, y para los que tengan que examinarse en septiembre.

Dentro del apartado deberás señalar:

INSTRUMENTOS DE EVALUACIÓN:


Por ejemplo exámenes tipo test, trabajos de análisis e investigación, planilla de observación, y clasificarlos según vayan a utilizarse para los conceptos, procedimientos o actitudes. La forma de calificar cada Instrumento la dan los CRITERIOS DE CALIFICACIÓN, es decir, la importancia que vas a dar a los conceptos, procedimientos y actitudes, en la calificación, bien por unidades didácticas , bien de manera general, cuantificándolos en notas, en “identificadores” (bien, mal, regular), señalando número mínimo de notas para calificar, proceso de autoevaluacion, etc.



6.- MEDIDAS DE ATENCION A LA DIVERSIDAD



Aquí deberían recogerse, junto a los problemas de aprendizaje, las situaciones especiales que se presentan como consecuencia de los problemas de salud, transitorios o permanentes de los alumnos, lo que se conoce como Adaptaciones Curriculares. Simplemente trazar unas líneas generales, teniendo en cuenta que en nuestra Materia, de siempre, se ha atendido a los diversos ritmos de aprendizajes. También cuando procedan por dificultades de aprendizaje, se recogerían las A. Curriculares Significativas (las que afectan a la cantidad de contenidos y que se elaboran siguiendo criterios del Departamento de Orientación)




7.- TRANSVERSALIDAD




Hace referencia este apartado, a los temas transversales  (Educación para la salud, para la paz, para el consumo, etc,, y cómo se recogen dentro de la programación de aula de nuestra área. Con orientaciones generales basta. No es necesaria programación específica de unidades, aunque sí pueden hacerse algunas de unidades interdepartamentales.


8.- RECURSOS Y MATERIALES

Se recogerán los Recursos Generales, y materiales didácticos utilizados. Atención especial a recursos con utilización TIC-TAC en tiempos de pandemia



9.- ACTIVIDADES EXTRAESCOLARES Y COMPLEMENTARIAS



Se recogerán aquellas que sean complementarias para conseguir los Objetivos y que por razones de tipo didáctico no pueden realizarse en el Centro



10.- PLAN DE RECUPERACIÓN DE ALUMNOS CON LA MATERIA PENDIENTE

Para alumnos de 2º curso con la materia pendiente de primero


Ayuda :

Recopilación programaciones didácticas todos los niveles y etapas (Primaria, ESO, Bachillerato, FP) en www.programacionesdidacticas.com

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