Metodología antes que tecnología: Reflexiones sobre la integración de internet en la escuela

Colaborador: Ramón Antonio Aragón Mladosich  , docente de la Facultad de Humanidades y Coordinador TIC de la Universidad del Valle deOrizaba. Miembro de la Red de Docentes de América Latina y el Caribe REDDOLAC y de la Red Iberoamericana de Docentes REDESIB. Su cuenta de Twitter @ramon3434es una de las 100 cuentas que hay que seguir a nivel mundial según la RELPE.


El presente artículo revisa la historia de las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) en general y lo impostergable y necesario que se incorporen al ámbito educativo. Además, analiza los cuatro factores incluidos en esta incorporación: Infraestructura, recursos digitales, docentes y estudiantes, haciendo énfasis en que dicha integración se ha visto supeditada a intereses económicos y políticos, al destinar la mayor parte de los recursos a los aspectos de infraestructura y recursos digitales, dejando en el olvido a los docentes y sobre todo a los propios estudiantes, objetivo final del uso de las TIC en la educación y concluye, que no es en la tecnología, sino en la actividades que lleven a cabo profesores y estudiantes donde hay que buscar las claves para comprender y valorar su impacto en la educación, es decir, en la metodología, no en la tecnología.

Desde mediados del siglo XX la tecnología ha tenido un crecimiento acelerado que ha impactado notablemente a la sociedad; su uso y, en especial, el de las Tecnologías de Información y Comunicación, (TIC) que se puede observar en diferentes actividades de la vida diaria: Desde la compra de un boleto para el cine o el teatro, ver una película en la televisión, cocinar, manejar un automóvil o pedir un taxi, leer, comprar y compartir libros, acudir al banco a realizar alguna transacción e incluso hasta para hacer deporte y cuidar a nuestros bebes. Este avance tecnológico ha permitido que la vida actual sea más fácil debido a que realizamos las cosas mejor, más rápido y de manera eficiente.

Pero la tecnología no es algo nuevo, ha existido desde los inicios de la humanidad, las TIC; han estado siempre presentes; sólo hay que recordar en España, las pinturas rupestres en Altamira o las encontradas en numerosos países y regiones del mundo. Esto se debe a que el ser humano necesita pensar, conocer, aprender, representar y trasmitir sus conocimientos, ideas, emociones, deseos y aprendizajes a otros y poder trascender a su tiempo, mejorando las condiciones de vida de sus pueblos, comunidades y naciones. Es, a través de las TIC, que históricamente lo ha hecho: Utilizando las señales o símbolos tallados en la piedra o en la corteza de un árbol, las señales de humo, el telégrafo, el teléfono, la radio o la televisión, desde los gestos y los movimientos corporales, el lenguaje de signos, el lenguaje oral, la lengua escrita y la imprenta.

La novedad de las TIC no reside en su naturaleza de tecnologías “para” la información y la comunicación... La novedad reside más bien en el hecho de que las TIC permiten crear entornos que integran y que permiten ampliar hasta límites insospechados la capacidad humana para procesar, trasmitir y compartir grandes cantidades de información con cada vez menos limitaciones de espacio y de tiempo, de forma casi instantánea y con un coste económico cada vez menor.

El catalizador de este avance ha sido Internet, ya que desde su origen en 1966 para conectar las computadoras de la Oficina para las Tecnologías de Procesado de la Información de E.U. y su uso posterior por las fuerzas armadas de los Estados Unidos hasta nuestros días, ha permitido que esos conocimientos y aprendizajes aumenten de una manera considerable en: cantidad, velocidad de trasmisión, distancia, economía y accesibilidad.

Estos cambios en la sociedad humana, generados y promovidos desde y por Internet, han provocado numerosas y grandes transformaciones de toda índole, desde las políticas y económicas hasta las sociales y culturales, de la cuales queramos o no, la escuela no puede ni debe estar ajena.

El uso de Internet en el sector educativo viene acompañado de una serie de transformaciones que no pueden ser considerados al margen de los cambios sociales, políticos y económicos, que el uso de esta tecnología ha tenido y tendrá en el futuro. La escuela  se encuentra en una sociedad que está en un complicado proceso de transformación y no puede ser ajena a éste. Los estudiantes disponen hoy en día de muchas más fuentes de información  que lo que ocurría no hace ni cinco años. Fuentes de información como Internet y equipos para acceder a esta información como lo son los teléfonos celulares, laptops, tabletas e iPads que hacen necesario replantear la forma de cómo la escuela enseña, pero, ¿Algo ha cambiado en el ámbito educativo?, prosigamos.

Numerosos organismos internacionales y centros de investigación relacionados con la educación han puesto de manifiesto la necesidad de que las escuelas incorporen las nuevas Tecnologías de Información y Comunicación, en su quehacer educativo, uno de ellos: La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura; UNESCO; en su documento, Estándares de Competencias en TIC para Docentes, reflexiona: que para poder vivir, aprender y trabajar con éxito en una sociedad cada día más compleja, rica en información y basada en el conocimiento, los estudiantes y docentes deben utilizar la tecnología digital con eficacia. Waheed 2008. Otro ejemplo, es el trabajo desarrollado por Carnoy (2004): “Las TIC en la enseñanza, posibilidades y retos” donde explica el uso de Internet para obtener información y el papel de la información en sí misma para el desarrollo cognitivo y para la mejora de las habilidades de resolución de problemas, por lo que las aportaciones de la sociedad de la información, las posibilidades de las TIC en el área educativa y sus repercusiones en los alumnos, docentes, escuelas y sociedad son temas para la reflexión y la investigación

A nivel mundial se ha estimado; con datos de la empresa Miniwatts Marketing Group MMG (2009); que Internet es usado por el 26.6% de la población mundial; 31.9 % para América Latina, 53.0% para Europa y 76.2 % para E.U. y Canadá. Para México el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, dentro de la Encuesta Nacional sobre disponibilidad y Uso de las Tecnologías de la Información en los Hogares, (ENDUTIH), reporta para marzo del 2015 que el 22.1 % de los mexicanos tiene computadora, que es el doble de lo reportado para el 2001 y solo el 12.3 % tiene conexión a Internet y que la mayoría de los usuarios; 63%; son jóvenes, entre los 12 y 34 años y que su uso es principalmente para actividades escolares. 60.4 %. INEGI (2015).

Con la información reportada anteriormente y con los datos estadísticos mencionados podemos concluir que la incorporación de Internet, vía TIC, en la escuela debe ser un proceso necesario e impostergable, pero ¿Cómo hacerle?

En este punto hay también numerosos estudios, trabajos, recomendaciones y experiencias; Ávila y Tello (2004), EDUTEKA (2008), Sangrá (2008), Sanabria, Fariñas y SanNicolás (2009)Tejedor , García-Valcacer y Prada (2009) y Marquès (2010) entre otros; de los cuales se pueden obtener cuatro aspectos generales para integrar las Tecnologías de Información y Comunicación en la escuela:

 1. Infraestructura

2. Recursos digitales

3. Docentes y

4. Estudiantes

 Siendo los dos primeros, Infraestructura y recursos digitales, a los cuales, desafortunadamente, se les hace una mayor difusión, tienen una mayor disposición de recursos económicos, hay más trabajos de investigación en estos aspectos y se destinan más recursos desde el punto de vista de formación y capacitación docente y veamos porque:


1. Infraestructura:

La infraestructura tecnológica es, reportado por SIOSA (2016), como las instalaciones y el hardware usado para mejorar la productividad y el funcionamiento de una empresa o institución educativa para facilitar la gestión interna y la seguridad de la información. Pese a esto Torres, Barona y García (2010) comentan; y con ¡6 años! de diferencia; que no se sabe que pasa cuando las computadoras y las tecnologías digitales, (Hardware y software) entran en la escuela, además de que, es a la infraestructura, a la que se le hace una mayor difusión, especialmente, a la construcción y equipamiento de centros de cómputo.

Robles (2013), hace una dura crítica al uso de los pizarrones interactivos o  PDI y equipos similares, comentando que son llamativos pero superficiales y que más bien tratan de reemplazar paulatinamente el factor humano de los centros educativos, ignorando sus mentores que jamás la educación de calidad podrá prescindir de dicho factor, por más que se empeñen algunos; directores y políticos; con su equivocado, obsesivo y contraproducente afán de ahorro.

Todos hemos visto en los medios de comunicación que se han construido un “x” número de aulas digitales o centros de cómputo, que se dotó a “y” escuela de tantas computadoras o que “z” gobierno digitalizó los trámites educativos. Pero ¿Cuántos hemos visto o escuchado fuera del círculo de la docencia, que se capacitó a todos los docentes de determinada escuela en el uso y en la pedagogía de TIC para el aula? o ¿Qué en tal escuela, los estudiantes usan las TIC de una manera cotidiana? O algo tan sencillo y natural ¿Qué pasa con las TIC en la escuela?

 

2. Recursos digitales.

Los recursos digitales son definidos por Zapata (2012) como los materiales de índole digital que tienen, en su diseño, una intencionalidad educativa,  tienen características  y apuntan al logro de un aprendizaje y, lamentablemente, hay una gran disposición de recursos económicos, los cuales son destinados, en un gran porcentaje, a la compra y pago de licencias de software comercial, utilizándose un menor porcentaje en la capacitación de docentes y estudiantes en el uso de los equipos y del software y todavía en una menor proporción en la metodología de uso de ese software o herramientas TIC.

Dos ejemplos de ello son: El reporte de EXPANSIÓN (2014) del Foro Global Microsoft in Education donde se menciona que los docentes solo utilizan el 10 % del potencial de las TIC y que el mayor problema es que no saben llevar el conocimiento a los terrenos prácticos de la vida diaria y el reporte de Sepúlveda (2013) donde nos da cifras para Chile del 2009 al 2013 su gobierno ha pagado 324 millones de dólares solo por la licencia de uso de Office de Microsoft. Como podemos observar, hay mucho dinero en juego y lo que menos importa es el estudiante, los docentes, la escuela y la educación.

 


3. Docentes

En este rubro es donde se realizan más trabajos de investigación se hacen, generalmente, guiados por intereses económicos, ya que la mayoría está dirigida bajo el concepto de que lo “nuevo” es mejor que los “viejo” que, por tanto, debe ser sustituido. Obviamente lo “nuevo” es la computadora de más reciente modelo, el software educativo de determinada marca y/o la actualización del mismo. Investigación dirigida desde una óptica claramente mercantilista, donde el estudio sobre las actitudes de estudiantes, profesores y administrativos hacia las TIC, investigaciones sobre el tipo de interacción cognitiva que establecen los estudiantes al usar TIC o los niveles de satisfacción por participar en experiencias de formación en TIC, por mencionar algunas, no son tomadas en cuenta o cuentan con poco financiamiento.

Del trabajo de recopilación de Rodríguez y Carnota (2015) podemos sacar dos conclusiones generales: Ellos recopilaron veintitrés artículos, de nueve países, en dos idiomas y como dicen los autores una multiplicidad de miradas solo tiene un resultado a la luz de nuestras escuelas en Latinoamérica: Las TIC no se usan o se usan mal y la otra conclusión es la muestra de los intereses comerciales en la educación, al ser la Fundación Telefónica la que financió dicho estudio y no una institución gubernamental.

La formación docente en nuestros días ha dado un “giro” con los cursos masivos abiertos y en línea y que muchos de ellos son gratuitos, MOOC-MAKER (2016) reportan que los MOOC han adquirido importante publicidad y polaridad debido a: la gran cantidad de alumnos que pueden recibir, a que hay una abundancia de cursos y de temas, a que la mayor parte son gratis, ampliables, accesibles y distribuidos sin restricciones de participación y con un gran número de proveedores de plataformas; sin embargo, el mismo estudio; apoyado por ERASMUS y la Comunidad Europea nos dice que solo el 7 al 10 % de los participantes terminan su curso siendo las causas principales: La mala infraestructura técnica, la falta de apoyo de los empleadores, la mala gestión del tiempo, la falta de conocimientos básicos y habilidades, una experiencia de aprendizaje mala, la falta de personalización, que en parte dio lugar a la sensación de aislamiento y desacoplo. Por otro lado, también se menciona que requerir un alto nivel de interactividad puede contribuir a la sensación de los estudiantes de tener menos control sobre el curso. La sobrecarga de información es otro problema que puede aparecer; en fin, nuevamente nos enfrentamos a problemas de metodología y no de tecnología.

Una reflexión final sobre la participación de los docentes y las TIC es que la tecnología “nos ayuda a evolucionar, pero no a revolucionar la educación. El profesor, y no las TIC, es el único que puede al mismo tiempo inspiras, desafiar y emocionar para los que los estudiantes deseen aprender”. (Boluda, 2014), es decir, las TIC son importantes pero lo es más el profesor.

 

4. Estudiantes

Los trabajos de formación y capacitación de docentes y estudiantes se dan, principalmente, en aspectos relacionados con la infraestructura y recursos digitales y tiene dos orígenes:

a) Uno histórico reportado por Barroso y Cabero (2010), donde la tecnología educativa ha sido una de las áreas menos desarrolladas de la ciencia de la didáctica, debido a que se le da una mayor importancia a las “máquinas” por encima de su aplicación pedagógica y el otro

b) Debido a que la capacitación se da, principalmente, en el uso de las herramientas; por ejemplo: como prender la máquina, como escribir un texto, como hacer una hoja de cálculo, etc. al uso pedagógico y cognitivo de la herramienta: Redactar, publicar y comentar un artículo; elaborar, analizar y compartir una gráfica, reflexionar sobre un texto,  etc.

En un estudio realizado por Carbonell (2011) reporta que hay una percepción significativa por parte de los estudiantes más jóvenes en el uso de las herramientas de edición de video y redes sociales que en los estudiantes de más edad y concluye que la educación contemporánea con demasiada frecuencia basada en las formas de aprendizaje verbales por escrito, necesita reorientar su enfoque con el fin de motivar a las generaciones más jóvenes.

 

Las escuelas, con el ánimo de estar inmersos en la sociedad de la información y comunicación consideran que con el hecho de comprar computadoras y ponerlas a disposición de alumnos y docentes, per se serán utilizadas como una herramienta educativa, aspecto que no es suficiente; es necesario que los docentes y administrativos se impliquen y sean parte del proceso de integración de las TIC en la escuela y sobre todo utilicen esta tecnología con el ánimo de generar una pedagogía transformadora y constructivista y con ello un aprendizaje significativo en los estudiantes....

...desafortunadamente la escuela se ha convertido en un “refugio” para protegernos de las nuevas formas de conocer, comunicar y pensar que traen consigo las TIC,  olvidando que su función sería la de liderar la alfabetización digital, la transformación, difusión y adecuación de esas TIC para hacer un mundo más libre y feliz, pero ha dejado a otros que la dirijan y como dice Simone 2000 citado por Coll (2008); la escuela se ha convertido en un “refugio en el que nos encerramos para protegernos del conocimiento, de su fluir, de su crecimiento."

 Al respecto, Adell (2013) nos dice que la educación debe enfrentar los retos que los cambios sociales, económicos y culturales que la sociedad impone y:


Que dichos retos no consisten solo en reformas curriculares o leyes que reestructuren el sistema educativo. Son, esencialmente retos didácticos: otra manera de enseñar y aprender que prepare a los jóvenes para vivir en un nuevo escenario: la sociedad de la información. Y esto solo puede hacerse desde una escuela de la sociedad de la información. “¿Estamos preparados para dicho cambio? Hay indicios de que en el seno del sistema educativo los docentes más innovadores y comprometidos están enseñando de otra manera, de que las tecnologías emergentes están contribuyendo a crear pedagogías emergentes, nuevas maneras de enseñar y aprender acordes con las competencias que demanda la sociedad”

 

 

Pero creo que no estamos preparados para ese cambio y si lo ha habido ha sido por el entusiasmo y la perseverancia de docentes innovadores que han saltado las reglas de la escuela y han incorporado las TIC a su quehacer docente, lamentablemente el sistema no ha cambiado y muchas veces está reacio a ese cambio.

Una reflexión interesante nos la da Robles (2013), sobre la “novedad” de la TIC y su uso educativo:

De este modo se está imponiendo el razonamiento ad novitatemuna obsesión patológica por adquirir las últimas tecnologías, sean las que sean, sin estudiar con seriedad su valor educativo ni sus efectos en el cableado cerebral de los jóvenes. Además es preciso tener cuidado con las modas TIC porque, por ejemplo, ¿quién sabe qué fue del tan manido otrora Second Life aplicado a la educación? ¿En serio que algún profesor aplica de forma efectiva los videojuegos en clase? ¿No es más bien una boutade eso que llaman “libro digital? porque, por el momento, no es más que un libro escaneado que debe ser leído en costosos aparatos que se rompen, se quedan sin batería y sin acceso a una red wifi

 

En el mundo educativo de las TIC parece que se nos “olvido” el aspecto humano; docentes y estudiantes; ya que nos centramos más en los aspectos físicos, materiales y económicos. Pero ¿A quién estamos enseñando en la escuela? ¿Cuál es el objetivo de la educación?; preguntas fundamentales y de difícil respuesta pero que tienen que estar siempre presentes si queremos, de una manera verdadera, honesta y congruente con nuestro quehacer docente y nuestra vocación integrar las TIC en la escuela.

Este aspecto humano de las TIC, docentes y estudiantes, debe verse no solo en el aspecto físico de enseñar y aprender con ellas, sino también la metodología de cómo se va a enseñar y de cómo el estudiante va a prender. Ellos no son unos “tontos”, es más, son demasiado “listos”, si el profesor les pide información, los estudiantes le dan información, ¿Cómo?, obviamente, copiando y pegando de Internet, que es la manera más fácil y rápida de acceder a esa información solicitada por el profesor. Aquí falla la metodología.

El desarrollo de Internet y sobre todo de las TIC, ha provocado que los conocimientos se renueven de manera continua, lo que ha originado que las escuelas tengan dificultades para proporcionar a los estudiantes los saberes que en ese momento integran el mundo científico, cultural y social. De esta forma, los diseños curriculares constituyen una propuesta óptima pero no alcanzable por la totalidad de la población escolar, cada vez más amplia, compleja y diversa.

Asimismo, los currículos vigentes tienden más a potenciar el desarrollo de habilidades que favorezcan el autoaprendizaje, es decir, todas aquellas que permitan acceder a la información y construir conocimiento. Por lo que resulta más importante saber buscar, valorar, seleccionar y organizar información que memorizar datos que están cada vez más al alcance de todo el mundo a través de las múltiples fuentes de información disponibles en la sociedad actual. Una vez más la metodología.

La tecnología no es neutra hay cambios positivos y negativos, el uso de las TIC en la escuela provoca cambios positivos y negativos. Las TIC en la escuela, como dice Bautista, citado por Coll 2008: “tienen más de replanteamiento y de innovación que de novedad tecnológica”, más de aprovechar la oportunidad y actualizar el rol docente que de hacer lo que el resto de instituciones y “ofrecer cursos en línea para no perder el tren”.

Internet no solo es una herramienta de comunicación y búsqueda, procesamiento y transformación de la información. Internet, conforma además, un nuevo y complejo espacio global para la acción social, y por extensión, para el aprendizaje y la acción educativa. Nuevamente la metodología se hace presente.

No es en las TIC, ni en sus características propias y específicas, sino en las actividades que llevan a cabo profesores y estudiantes, gracias a las posibilidades de comunicación, intercambio, acceso y procesamiento de la información que les ofrecen  donde hay que buscar las claves para comprender y valorar su impacto sobre la educación, es decir en la metodología del uso de las Tecnologías de Información y Comunicación.

No hay nada nuevo bajo el sol, sólo que las TIC crean entornos para integrar todo…

…pero sin metodología no hay tecnología.

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