jueves, enero 26, 2012

Cambios para una nueva docencia. Reflexiones de otro lugar


De un blog peruano (semanaeconomica..com) se puede obtener unos comentarios que se pueden extrapolar a otras zonas o lugares para valorar las perspectivas de la labor docente, dice así...


Elsa es directora de una escuela primaria en la alta loma de un barrio de Lima. Al llegar a su trabajo cada mañana observa los verdes jardines que ha cultivado junto a los alumnos de su colegio, los baños llenos de macetas y provistos de papel higiénico "porque es una cuestión de dignidad". Ha logrado formar un grupo docente con un alto nivel de identidad profesional e institucional –muchos de sus miembros han sido seleccionados por Elsa y una comisión de madres y docentes– y junto a ellos ha logrado darle a la población una escuela que, considerando las dificultades del contexto, brinda una educación de calidad. Es decir, describe el comportamiento arriba señalado. Como ella, otros educadores desarrollan un buen trabajo profesional. Sin embargo, es poco lo que, en términos de evolución personal, les ofrece la carrera magisterial.

Actualmente el recorrido público de los docentes se sostiene en la estabilidad y el ascenso por antigüedad, aun cuando éste no signifique una diferenciación salarial importante. En general, este sistema no está pensado para recompensar el desarrollo y los logros obtenidos en el ejercicio profesional. Se trata de un itinerario plano en términos de crecimiento e ingresos. Los mayores atractivos resultan ser la estabilidad y la jornada corta. Ello contribuye a que, por un lado, un sector importante de profesores vea en la docencia un ingreso bajo, pero permanente, y también a que, por otro, quienes desarrollan iniciativas no encuentren respuestas positivas.


El reto es establecer otro itinerario. En ese sentido los temas que estarán en discusión deberán ser: 1. La docencia entendida como una profesión con autonomía intelectual y moral. 2. La incorporación de mecanismos y prácticas de evaluación del trabajo docente en el contexto de una cultura de evaluación y rendición de cuentas en todos los niveles del sistema. 3. La vinculación nítida entre la estabilidad docente y el desempeño. 4. La diversificación de las líneas de carrera a fin de que ésta no signifique un recorrido del salón de clases al cargo administrativo, sino que el trabajo en el aula, la gestión pedagógica y la gestión educativa sean líneas paralelas de desarrollo. 5. El ascenso no deberá estar regido por la antigüedad, sino por la calidad del desempeño. Se espera que la diferenciación salarial entre niveles jerárquicos sea significativa.


Hay que agregar a estos puntos la necesidad de un conjunto de cambios en la gestión del sistema, tanto en el nivel estructural como en el cultural. En el primer ámbito, incorporando una instancia de participación que permita integrar esfuerzos y recursos, instalar prácticas de veeduría social y de rendición de cuentas. En el segundo es menester hacer retroceder la corrupción, la cultura jerárquica y los hábitos burocráticos que obstaculizan las iniciativas docentes. También será necesario, en el marco de la afirmación de la autonomía escolar, flexibilizar el funcionamiento de las escuelas a fin de facilitar los procesos participativos y de reflexión del trabajo pedagógico.


Hay docentes que esperan poco o nada de sus estudiantes. Otros, sin embargo, constantemente se preguntan "¿por qué mis alumnos no aprenden si hago lo mejor por enseñarles?". Son éstos los que quieren ayudar a sus estudiantes a aprender, creen en ellos y se saben responsables de sus progresos. Necesitamos que estos buenos docentes puedan encontrar respuestas a sus preguntas. El Estado, las familias y todos los actores de la sociedad somos responsables de generar las condiciones necesarias para que así sea. Mientras esto no ocurra, nuestros niños seguirán perdiendo oportunidades de crecimiento. Se trata de una deuda impostergable con ellos.


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