sábado, enero 29, 2011

Exigen que los docentes se puedan jubilar antes de los 67 años

No es una buena noticia que un profesor que ingrese hoy en la docencia tenga que permanecer durante más de 38 años desempeñando una tarea que requiere unas características determinadas de plenitud física y psíquica.

El acuerdo sobre la reforma de las pensiones prolonga la edad reglamentaria de jubilación a 67 años, si bien quienes acrediten 38 años y medio de cotización podrán jubilarse a los 65. La implantación gradual se realizará del año 2013 al 2027 y afectará plenamente y sobre todo a los profesores más jóvenes, a quienes pone por delante una vida profesional que en determinados niveles educativos puede ser demasiado larga.
 
La mala gestión de la crisis económica va a llevarse por delante no solo los derechos adquiridos por los profesores sino las expectativas de futuro de las nuevas generaciones de docentes. A falta del desarrollo parlamentario – en el que todavía confiamos – ANPE recuerda que el trabajo que realizan los profesores tiene particularidades muy específicas que singularizan esta profesión y la convierten en una de las más afectadas por el desgaste psicológico.
 
ANPE considera que debe mantenerse para la función docente la edad reglamentaria de jubilación a los 65 años, teniendo en cuenta que el colectivo docente, en su mayoría, al llegar a esta edad de jubilación ha cotizado ya durante más de treinta años. Además, deben mantenerse las dos modalidades de jubilación que existen en la actualidad: la prórroga voluntaria de la vida laboral hasta los 70 años, en aquellos casos que permitan las circunstancias personales y académicas; y la jubilación anticipada voluntaria a los 60, adaptando los requisitos a las nuevas disposiciones, pero permitida para los docentes que lleguen a esa edad con mayor desgaste físico y psicológico.
 
La posibilidad de jubilación anticipada en la enseñanza constituye una garantía de renovación y de rejuvenecimiento de las plantillas de profesores, y esta renovación – ahora en peligro por la prolongación de la vida laboral y la escasa oferta de nuevo empleo- es imprescindible para garantizar la calidad de la enseñanza. 
 
Hasta ahora hemos conocido los nuevos requisitos de jubilación referidos siempre al régimen general. Esperamos que la adaptación de estos requisitos al régimen de clases pasivas de los docentes tenga en cuenta las particularidades de esta profesión, que no pueden diluirse en el marco general de “los funcionarios” o “los trabajadores del régimen general”. 
Vía: aragonliberal.es

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