domingo, abril 25, 2010

El velo islámico. Polémica de difícil solución


Najwa Malha, una menor española de origen marroquí, denunció hace unos días que lleva dos meses sin acudir a clase porque su instituto, el IES Camilo José Cela de la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón, le prohíbe asistir ataviada con uno de los tradicionales pañuelos islámicos, el hiyab, una prenda a la que ella no está dispuesta a renunciar.
Tras las recientes controversias por el referéndum contra los minaretes en Suiza y por la presencia de crucifijos en las aulas, y aunque no se trate exactamente del mismo asunto, su caso ha reabierto una vez más la eterna polémica sobre el uso de símbolos religiosos en el ámbito público, una polémica a la que el Gobierno pretende dar respuesta con una nueva Ley de Libertad Religiosa, y con la que intentan ir lidiando también como pueden otros países europeos.
El debate no afecta tan sólo a la religión musulmana, sino también al uso de los símbolos del resto de las religiones (especialmente, en Europa, la cristiana), y suscita de momento muchos más interrogantes que respuestas, al ubicarse en una zona en la que pueden chocar diversos derechos fundamentales: De un lado, los derechos a la libertad individual (artículos 9.2 y 10.1 de la Constitución Española), a la religiosa (artículo 16), a la propia imagen (artículo 18), a la educación (artículo 27), o a la igualdad ante la Ley (artículo 14); de otro, los derechos que combaten la discriminación de la mujer o la libertad de los menores.
En cualquier caso, las leyes se enfrentan a la difícil tarea de conjugar los principios de laicidad y aconfesionalidad con la libertad de los ciudadanos. (Vía: 20 minutos)


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