miércoles, noviembre 29, 2006

¿Matanza didáctica?


Ha surgido en la Comunidad Autónoma de Extremadura una nueva y sanguinaria “moda” denominada “MATANZA DIDÁCTICA” a la que pretende dársele el valor de fiesta popular y promoverse en los Institutos de Enseñanza. No hay que ser un genio de la gramática ni un experto en lingüística para darse cuenta del contraste entre los dos vocablos y de cómo, con esta expresión se pretende camuflar, torpemente, las crueles connotaciones que implica la matanza acompañándola de un término que dulcifique y justifique su cometido. Dicho ejercicio de pretendido “eufemismo” intenta esconder el verdadero sentido que conlleva.
Desconocíamos muchos ciudadanos que enseñar a matar fuera una asignatura tan necesaria.
Quizá responda esto al aumento de violencia que se está produciendo en los centros de Enseñanza españoles, y se pretenda así armonizar una situación cada día más preocupante con el contenido de las materias académicas y escolares. Ya se sabe, si no se puede con la violencia…¡únete a ella!.La matanza es un acto cruel, sea o no necesaria. Los seres humanos tenemos el deber de mejorar, no de falsear y engañar. La solución es buscar el método mejor y menos dañino posible, el que ocasione menos o ningún sufrimiento. Y por descontado, lo que no podemos consentir, mas cuando tanto presumimos de nuestra racionalidad y civismo, es convertir el sufrimiento en divertimento.No le favorece en nada a la industria cárnica porcina extremeña este tipo de “festejos”. Probablemente muchos jóvenes y niños que participen de este espectáculo se sentirán confusos y, quién sabe, si de alguna manera, en un futuro se cuestionen el consumo del cerdo a causa de la desagradable experiencia de un día, sin ser muy conscientes de ello en aquel momento pero, sobre el que en un futuro próximo reflexionarán. Lo que en el fondo se consigue con estas campañas en fomentar el consumo de comida fácil y rápida, a la que no se acompañan eventos como éstos, pues no es la primera vez que “espectáculos” de este calibre lo que han provocado es el rechazo de su consumo, sobre todo en los más jóvenes. Ni las grandes compañías alimenticias, criticadas por los malos hábitos que están promoviendo, podrían hacer mejor campaña publicitaria en su favor.. Por otro lado, cada día más los ciudadanos exigimos ciertos métodos y actuaciones que respeten la vida animal y su entorno, que se practique un consumo y una producción que recoja de lo tradicional lo positivo y se combine con la manera distinta de pensar y sentir en este tipo de cuestiones. No podemos querer vivir a un ritmo de progreso defendiendo el sacrificio con sufrimiento como celebración popular. Del pasado hemos de tomar aquello que perdura por su calidad y abandonar sus aspectos más crueles e innecesarios, porque ello en la actualidad es posible. De hecho, hoy en día rechazamos ciertas pasadas costumbres que ahora nos resultan incomprensibles, y conservamos otras que se adaptan a nuestro tiempo ayudando a mejorarlo, contribuyendo a una sociedad en desarrollo y en equilibrio con su entorno. De esto son mucho más conscientes otros países europeos que ya están exigiendo en la importación, y sobre todo en cuestión alimenticia, de productos con ciertas exigencias de producción que en nada tienen que ver con las “salvajadas” por las que somos conocidos en el exterior y de las que tanto alarde hacemos.Tanto la normativa europea (Directiva 93/119/CE del Consejo de 22 de diciembre de 1993) como la Ley de Protección de Animales de la Comunidad Autónoma de Extremadura (Ley 7/2005, de 27 de diciembre) y el Decreto sobre protección del bienestar animal en matanzas de animales de la especie porcina (Decreto 193/2006, de 14 de noviembre), determina que “El sacrificio de cerdos en matanzas domiciliarias, de conformidad con el artículo 3 a) de la Ley 5/2002, de 23 de mayo…, se efectuará de forma instantánea e indolora y siempre con aturdimiento o pérdida de consciencia previos , sin que puedan infligirse a los animales daños o someterlos a cualquier otra práctica que les puedan producir sufrimiento injustificados”. Añade además que “No se considerarán matanzas domiciliarias de cerdos todas aquellas que supongan cualquier tipo de actividad de carácter didáctico, fiestas populares y otras similares, tales como las organizadas por empresas, entidades o asociaciones, aun cuando el destino final sea el autoconsumo. En el desarrollo de estas actividades,…, deberá respetarse en todo caso lo establecido en el artículo anterior” (artículo 3 a) de la Ley 5/2002).Recordar, por último, que las normas están para ser aplicadas, y que de nada sirven si los órganos competentes descuidan su vigilancia y control. En este caso se convierten en un instrumento político y nada provechoso para la sociedad.
Vía: Teresa López-Lago Viniegra. Ecologistas en Acción de Extremadura. Área de Defensa Animal . Extremadura al día; blogalaxia,tags: