martes, septiembre 05, 2006

Apagar antes de entrar


Todos los institutos públicos de Oviedo prohíben el uso de móviles y mp3 en las aulas

El IES Cerdeño es el más severo; censura los terminales y los aparatos electrónicos incluso en las horas de recreo.Excepto dos, todos los centros regulan su uso.

Los diminutos cascos de los mp3 pasan inadvertidos muchas veces, camuflados bajo el pelo que cubre las orejas. Los aparatos también son cada vez más pequeños y apenas se ven. Para evitar su uso en las aulas, casi todos los institutos públicos de Oviedo, excepto el Doctor Fleming y el Monte Naranco, incluyen un punto sobre la utilización de reproductores de audio y teléfonos móviles en su reglamento de régimen interno. Pero la norma no escrita sí es común para los nuevo centros: se presupone que dentro del aula nadie puede escuchar a su grupo preferido, escribir un ’sms’ o recibir una llamada.
«Se advierte a los alumnos y a sus padres a principios de curso, dentro del aula no puede sonar ni vibrar el móvil, porque distrae a la clase; y si suena, se lo requisamos», comenta Luisa Lebrato, jefa de estudios del IES Clarín. En su centro llevan tres años aplicando la norma, recogida en el reglamento.
Cada instituto debe establecer sus pautas en lo referente a las nuevas tecnologías, porque la Consejería de Educación no establece un modelo a seguir. «Nosotros nos ocupamos del contenido pedagógico y los propios institutos son los responsables de dictar esas otras normas», apuntan desde el Principado.
En los últimos tiempos, la presencia de los teléfonos móviles en los centros educativos preocupa mucho a los padres. Sobre todo, cuando en distintos puntos de la geografía española se registran burlas a otros alumnos grabadas en vídeo o, en los casos más extremos, palizas en directo. A veces, los jóvenes utilizan las cámaras de fotos o de vídeo que llevan incorporadas para molestar a otros compañeros. «Al principio, se ponían a hacer llamadas perdidas unos a otros sólo para fastidiarse, para incordiar», destaca Vicente Martínez, jefe de estudios del IES Monte Naranco.

Más rígidos en el futuro

En su centro «el reglamento de régimen interno no habla del tema», pero existe una norma para el profesorado que limita el uso de estos aparatos. «Supongo que seremos más severos en el futuro. Cuando salga la nueva Ley Orgánica de Educación, queremos incluirlo», indica Martínez. Ahora, cuando encuentran a algún joven utilizando el móvil o el mp3, «se lleva el aparato a la Jefatura de Estudios y queda allí hasta que se considere oportuno devolverlo».
Para el Monte Naranco, el uso de estos utensilios no es un gran problema. La mayoría de sus 575 alumnos va sin teléfono a clase, asegura Martínez. Todo lo contrario ocurre en el IES Alfonso II. Su director, Francisco Diego Llaca, comenta que llevan tres o cuatro años con una norma clara: si suena un teléfono en clase, se quita. Para recuperarlo, los padres del chaval deben ir al instituto a recogerlo. «El mp3 no lo quitamos, pero les decimos que lo apaguen, que lo usen cuando salgan del instituto».
Llaca opina que «estos artilugios impiden la socialización de los chicos, los aíslan aún más». Por eso, para entrar en el Alfonso II hay que desconectar el móvil. Pero siempre hay quien burla las normas, por ejemplo, escapándose al baño para utilizar el aparato. Eso resulta impensable en el IES Cerdeño. La jefa de estudios, María Jesús Varela, señala que «no pueden usarlo en todo el centro, ni siquiera en el recreo». Es la normativa más severa de las existentes en Oviedo.
Las cosas claras. Ésa es la máxima del Cerdeño. «Si les pillamos con el móvil, les amonestamos, va a jefatura y los padres tienen que venir a por él», señala Varela. «El reglamento de régimen interno lleva tiempo contemplando esto, pero este año está expresamente prohibido, lo dijimos a principios de curso, hablamos de ello en las tutorías...», indica. Cree que, además de la labor con los alumnos, es importante convencer a los padres de que el móvil no es necesario para vivir.
«Tenemos un teléfono fijo en el centro que siempre está disponible para avisar a los chicos. Además, no nos hacemos responsables de las pérdidas o robos de esos aparatos que no son necesarios aquí, hace poco enviamos una carta a los padres para recordárselo», asegura Varela. «El instituto, para una emergencia, tiene sus teléfonos», insiste Baldomero Álvarez, orientador del IES La Ería. «Las clases son como cualquier actividad cultural, hay que apagar el móvil», añade.

También los profesores

Pero la prohibición no se limita sólo a los alumnos. «Aquí los profesores tampoco lo utilizan», señala José Luis Vázquez, director del IES Pando. En su centro gustan las nuevas tecnologías, no en vano fueron los pioneros el año pasado en el uso del ’tamagotchi’ para avisar a los padres de las ’pellas’ de sus hijos. Pero el móvil es cosa de adultos. «No nos gusta que los niños usen aparatos que distorsionan las clases», comenta Vázquez. José Luis Díaz, director del IES Pérez de Ayala, señala que en su instituto van más allá, y además de en las clases, prohíben el móvil en todo el edificio. «Tiene que estar apagado, hasta en el pasillo, en todo el recinto del instituto». Cuando requisan algún aparato, dan una amonestación, y a los reincidentes, la broma les puede costar una falta, leve o grave, según las circunstancias.
Luisa Labrato, del Clarín, dice que en su centro tienen «un cajón con ocho o diez móviles, requisados este año». Se los devolverán a los padres de sus dueños a finales del trimestre. «Hay que educar. Aquí hasta les quitamos las gorras, porque estar con ellas en un sitio cerrado no es de buena educación», apunta la jefa de estudios. «Cuando no teníamos móvil, todo funcionaba igual», lamenta.
Vía: El Comercio DigitalEducacionenvalores.orgblogalaxia,tags: alumnos institutos
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