jueves, noviembre 17, 2005

Filosofía y geografía


Mostrar que todo tiene tras de sí una buena dosis de pensamiento y, por tanto, de filosofía, es uno de los objetivos de esta bitácora. En realidad, basta tener suficiente conocimiento de cualquier materia, para darse cuenta de que está rodeada de cuestiones que nos dirigen a la filosofía. No sé si este "afán filosofante" es un síntoma de "deformación profesional", o si realmente es que la realidad y nuestras formas de mirarla son realmente problemáticas. Lo que ocurre es que este ímpetu de buscarle 3 pies al gato aparece en grandes pensadores que iluminan nuestro presente. Así ocurre, por ejemplo, con una disciplina tan "aparentemente" (entrecomillado con toda la intención) neutral como la geografía. Cuando somos niños (o no tan niños) aprendemos a "leer" mapas, a identificar cordilleras y ríos, y nos aprendemos unas cuantas capitales que pasan a engrosar la lista de la llamada "cultura general". Pues no es tan sencillo. Y aquí están Borges y Foucault para explicarnos por qué...
Desde un punto de vista teórico, Borges
planteaba una idea fascinante: en la medida en que todo mapa es una representación teórica de la realidad, un mapa exacto del planeta tierra debería ocupar la misma extensión que el planeta. De lo contrario, algo estamos perdiendo respecto a "lo mapeado". A primera vista es esta una reflexión sencilla, pero nunca reparamos en ella al mirar un mapa. La fantasía de Borges le lleva a "dar vida" a esos mapas, a mezclarlos con la realidad cuando, precisamente por su inutilidad, son abandonados a su suerte. Y aquí el "jugo" filosófico es innegable. ¿Y si nuestra realidad fuera sólo un fragmento de un mapa, o una representación aproximada de algo? ¿Hasta qué punto es realmente representativo un mapa de aquella zona que pretende reflejar? ¿Es la geograf�a una ciencia exacta o aproximada? ¿Qué es un mapa realmente? El juego entre la representación y lo representado de mucho que pensar. Y además, podemos hacer ahora un guiño tecnológico: ¿Tiene algo que decir Google maps al respecto?Otra forma de acercarse a la geografía: la de Foucault. En una entrevista (en francés), contaba el pensador galo que jamás pensó encontrar "sustancia" filosófica en esta disciplina. Pero cuál sería su sorpresa cuando, simplemente al reflexionar sobre el significado de algunos de los conceptos geográficos encontró una conexión con las relaciones de poder que él tanto había estudiado. Claro, si nos paramos a pensar en términos como "región" (regir, gobernar), "provincia" (pro-vincia...), capital, dominio, territorio, autonomía... Claro, son muchos términos de la geografía política, pero recogen, de un modo u otro, las relaciones de poder que se establecen entre los hombres. Vencidos y vencedores, emancipados e invadidos... La historia deja sus señales en los mapas y también a través de los mapas podría reconstruirse una genealogía de la dominación. Vigilar y castigar, no sólo en las cárceles, sino también a gran escala. También la geografía es un asunto de poder.P.D: como no podía ser de otra manera, esta anotación se la dedico a mi compañero Alejandro, profesor de soldadura y gran admirador de Borges.

Vía: Miguel Santa Olalla. boulesis.com

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