sábado, noviembre 05, 2005

Coeducando desde el Quijote


Casi todos los análisis literarios realizan un calado en la situación económica, en el contexto histórico, algunos reseñan aspectos de la historia social, pero muy pocos tienen una perspectiva de género que los libre de la visión androcéntrica del mundo; esta perspectiva de género no es ningún añadido, no es anecdótica en los temas estudiados, sino que debe ser tratada de manera transversal en cualquier trabajo académico. Es curioso como, en casi todos estos estudios, las mujeres y su situación y vivencias son obviadas a pesar de ser la mitad de la humanidad. El silencio es tal que ni siquiera la misoginia reflejada en la historia de la literatura se pone de relieve, silenciando de ese modo verdaderas agresiones que no se justifican sino en la más absoluta ideología patriarcal de los autores.
En un mundo como el de hoy, en el que los estudios sobre las mujeres se han generalizado en universidades y centros de estudios, nosotras queremos que también en los institutos aparezca la perspectiva de género; perspectiva que no necesita ser forzada, sino que es la forma más natural de realizar estudios globales de las obras literarias y de su importancia en la creación de un mundo simbólico en el que, todavía hoy día, se asigna a la mujer un papel secundario cuando no maligno o exclusivamente sexual.
Temas actuales como la lacra social que vivimos respecto a la violencia contra las mujeres, la mujer tomada como objeto de deseo y objeto sexual, el desprestigio de los trabajos realizados por mujeres o la idea de la superioridad del varón respecto a la mujer, etc. aparecen en numerosos textos de nuestra literatura más laureada y son llevados al aula sin sentido crítico, reforzando así las ideas misóginas y patriarcales. En nuestras aulas, no admitiríamos en la actualidad textos claramente racistas, a no ser que realizáramos con el alumnado actividades tendentes a desarmar esa ideas injustas y fuera de lugar; sin embargo, llevamos sin empacho textos misóginos en los que se realizan ataques a las mujeres sólo por el hecho de haber nacido mujeres y no sólo no ponemos ningún filtro crítico ante ello, sino que en algunas ocasiones se celebran dichos textos con “agudos” comentarios machistas y risas al respecto; con ello, damos un mensaje claro a los alumnos: “Sois hombres, luego sois superiores, tenéis permiso para vejar a la otra mitad de la humanidad”, y también se les da un mensaje claro a las alumnas: “Sois mujeres, luego id acostumbrándoos a estas agresiones, porque es lo natural, ya que sois inferiores”.
Por todo ello, hemos querido poner de relieve, en este año en el que conmemoramos el cuarto centenario de la publicación del Quijote, la inusual actitud de Cervantes respecto a las mujeres. Cuando leemos El Quijote, nos damos cuenta de que Cervantes no tiene un trato hacia las mujeres igual a sus contemporáneos, sólo hay que repasar la poesía satírica de Quevedo y compararla con la obra de Cervantes. En El Quijote, una de las primeras cuestiones que salta a la vista es la variedad de personajes femeninos que presenta, es decir, no ve a las mujeres como seres iguales movidos todos ellos por los mismos intereses, sino que aparecen mujeres de muy diversos tipos, resaltando así que, al igual que en lo varones, entre las mujeres existen diferencias, hay diversidad. Precisamente por mostrar esta diversidad, Cervantes no cae en los dos tópicos más comunes de la literatura: la mujer santa o madre, que se ajusta a todos los mandatos de la sociedad patriarcal y que es idealizada como estereotipo, frente a la mujer maligna, bruja o prostituta, que por ir en contra de lo deseado por los varones suponen su perdición en un mundo de carne y pecado.De hecho, Cervantes presenta numerosos tipos de mujeres, tanto con cualidades positivas como con defectos: el ama y la sobrina, servidoras, sumisas e incultas; Teresa Panza, conservadora, realista, analfabeta; Marcela, feminista en su discurso, autónoma con bienes propios, independiente de los hombres y libre; Dorotea, aventurera, dueña de su vida, actriz estupenda y culta; Maritornes, desinhibida sexualmente, ruda, inculta; la Duquesa, mujer noble, culta, aburrida de la vida ordinaria, cruel en sus bromas y juegos; Dulcinea, que no existe en la realidad y por ello encarna todos los tópicos de la mujer idealizada; Aldonza Lorenzo, de la que se dice que tiene una gran fuerza física; cristianas, moriscas, prostitutas, señoras viajando libremente por los campos de España, etc. Todo un elenco de personajes que humanizan la idea de las mujeres y las igualan a los personajes masculinos que aparecen en la obra con tanta diversidad como ellas.
No es que Cervantes se libre de tópicos patriarcales, pero es uno de los autores que más igualdad muestran en sus obras, de hecho se puede decir que mientras en otras obras de la literatura española existe un verdadero maltrato a las mujeres, en Cervantes se aprecia otro espíritu, de mayor respeto y apertura mental. Frente a los ataques que otros autores, véase Quevedo o Molière, hacen de las mujeres que querían acceder a la cultura y a la educación, Cervantes muestra personajes femeninos con formación académica sin ningún reparo ni asombro, coincidiendo así con su contemporánea, María de Zayas y Sotomayor, autora de gran éxito hoy en día olvidada en los libros de texto: "la misma alma que ellos, porque las almas ni son hombres ni mujeres: ¿qué razón hay para que ellos sean sabios y presuman que nosotras no podemos serlo?"
Frente a la idea de la mujer como objeto sexual que hace perderse a los varones en el mundo de la carne, Cervantes retrata hombres que juegan con los sentimientos de las mujeres llevándolas a la perdición; casi podríamos decir que coincide con Sor Juana Inés de la Cruz cuando ella dice: Hombres necios que acusáisa la mujer sin razón,sin ver que sois la ocasiónde lo mismo que culpáis:En otro orden de cosas, creemos firmemente que las clases de literatura no pueden evadirse de la puesta en práctica de la Coeducación, con el objetivo claro de lograr una verdadera igualdad de varones y mujeres tanto en el aula como fuera de ella. Así, las obras literarias no son neutrales ni neutras. En lo que se refiere a las mujeres, como en tantos otros temas, siempre el escritor o escritora toma una opción, siempre hay un pensamiento, una ideología, y la literatura en este caso se utiliza como soporte para defender y expresar una opinión, una forma de pensar, unas ideas. Desde las clases de literatura se debe desentrañar la ideología subyancente en las obras, la que sustenta las ideas de la obra, la ideología predominante de la época y la aceptación por parte del autor o autora de esa manera de pensar imperante o su enfrentamiento con ella. De esta forma, se trabaja el sentido crítico del alumnado, se le acostumbra a buscar más allá de lo escrito, a encontrar los orígenes de algunas de las opiniones que aún se escuchan hoy en día, a reconocer de dónde vienen ciertas ideas tremendamente arraigadas aún en ciertas mentalidades,… Tampoco las obras son independientes de la vida del autor o la autora, que refleja sus propias experiencias o la actitud ante la vida por tales experiencias, así el estudio de la vida de autores y autoras revela datos interesantes en el trato que de los temas hacen. La vida sentimental de Quevedo no es igual a la de Cervantes, quizá en ese terreno se puedan encontrar algunos de los argumentos para que traten de forma tan diferente a las mujeres en sus obras.
También se debe incluir en las clases de literatura la vida y obra de las autoras más relevantes del período barroco, alguna de estas mujeres son olvidadas por los libros de texto a pesar de haber sido mujeres de gran éxito editorial en su época, y como en el caso de María de Zayas haber sido muy considerada como escritora por contemporáneos suyos tan importantes como Lope de Vega; pretendemos, por lo tanto, visibilizar la labor de estas mujeres que, en muchas ocasiones, se enfrentaron con la ideología reinante, se rebelaron al destino que se les tenía asignado, se cultivaron intelectualmente y lanzaron ideas que para aquella época eran realmente novedosas y que abrirían camino a ideas posteriores sobre la educación de la mujer, la sumisión de la mujer, la idea de subordinación e incluso el maltrato físico; la importancia de visibilizar estos mensajes y estas autoras se basa en dar a las alumnas ejemplos de mujeres que siempre lucharon por la igualdad, incluso que se rebelaron contra las normas impuestas en nombre de todas las demás y que son el germen de los avances que las mujeres han ido consiguiendo a lo largo de la historia. Es relevante el dato de la genealogía en las mujeres, saber el origen de rebeliones, escuchar la voz de aquellas que lucharon por su honra como mujeres, las que se levantaron contra lo impuesto por considerarlo injusto e inaceptable.
En muchas ocasiones, se da el argumento de que “en aquella época era todo así”, como si el contexto histórico y social fuera lo único que influye en las visiones del mundo y fuera disculpa para cualquier pensamiento que hoy en día nos parezca retrógrado. Pero no es más que eso, un intento de disculpa, puesto que en todas las épocas hubo voces discordantes, en ocasiones perseguidas por la justicia, que dieron otros mensajes, que lanzaron a la sociedad ideas de modernidad y evolución; son esas voces discordantes las que ayudan al crecimiento de una sociedad, como puede verse a lo largo de la historia, y en la historia de las mujeres esas voces discordantes nos permiten hoy en día ocupar el lugar que ocupamos en la sociedad, nos permiten hasta estar ahora escribiendo este artículo. Por ello, es importante poner de relieve las voces diferentes, hacer oír las ideas encaminadas a mejorar una sociedad injusta. Las alumnas tienen, en los libros de textos y en los currículos actuales pocas oportunidades de conocer mujeres que les sirvan como referente, mujeres que se hayan salido del papel tradicional de sumisión, por ello es muy importante crear referentes tanto para los chicos como para las chicas; la idea de que el éxito, la rebelión, la lucha es sólo masculina, lleva al alumnado a dar por hecho que las mujeres no cumplen ningún papel en la evolución de las sociedades; por ello, rescatar la labor de las mujeres a través de la historia o de la literatura es importante para crear referentes en las alumnas.
Quedan muchos entuertos que deshacer con respecto a las mujeres, esto no es más que una pequeña aportación para empezar. Este artículo va dirigido al profesorado que cree en la igualdad de mujeres y varones, a quienes les preocupa la injusticia y la discriminación; hemos querido aprovechar el IV Centenario del Quijote, un personaje que defendió a Marcela cuando ella declara en la obra: "Yo nací libre, y para poder vivir libre escogí la soledad de los campos"; ojalá algún día todos los seres humanos puedan decir lo mismo y hacer su elección en libertad, con independencia de raza, credo o sexo.


Marian Moreno Llaneza. CPR Avilés

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